Entrevistas!

Entrevista  a Martiño Rivas!

 

¿Cuando te cogieron para 'El internado', cómo recibieron en casa la noticia?

Muy bien, me apoyan. Siempre me han insistido mucho con acabar la carrera. Será muy difícil que este año me licencie, pero mientras esté currando y sea feliz estarán contentos.


¿Y el trabajo con Luis Merlo?

Luis, en concreto, es el actor más generoso que he conocido jamás. Es hasta el momento con el que más escenas he rodado. No te impone nada, él te sugiere, te aconseja, te guía... Todo lo que te dice es muy valioso. Procuro pegarme a él a ver si se me pega algo, ¿no? (risas).


'El internado' es una de esas grandes producciones que muy de vez en cuando aparecen en pantalla. ¿Qué tal es el rodaje?

Son muchas horas. A veces tienes la sensación de que la historia no avanza. 'SMS' y 'Maridos e mulleres' tenían un formato tipo sit-com, todo se desarrollaba en plató y a un ritmo muy acelerado. Yo he llegado a hacer en Galicia hasta 19 secuencias en un sóllo dia, cuando en 'El internado' para todo el equipo no se planifican más de 5 o 6 para toda la jornada. Se repite muchísimo, hay que repetir las secuencias muchas veces porque se graban muchos tiros de cámara. Luego cuando lo ves en pantalla te quedas impresionado, y es que nada tiene que ver con la imágen que te estabas creando en la cabeza en el momento en el que grababas esa misma secuencia.


¿Como se desarrolla el rodaje?

Primero se empieza con los planos generales, luego se va a planos cortos, luego grabamos con la steady cam. Casi todas las secuencias se graban también con steady, lo que le otorga a las imágenes una estética, unos movimientos de cámara que permite crear esa sensación de miedo o terror que se pretende conseguir.


Ya hemos podido comprobar que 'El internado' cuenta con muchos exteriores...

Muchísmos exteriores y la mayoría de ellos de noche, en un bosque. Hace frío, son muchas horas, pero vale la pena porque lo que más tarde ves en pantalla es un trabajo magnífico.


¿Dónde se rueda la serie?

Lo que se graba en plató lo hacemos en Globomedia y la mayoría de exteriores están rodados en los jardines de la Universidad Antonio Nebrija de Torrelodones (Madrid).


¿Cómo definirías a tu personaje?

Marcos es un adolescente de 16 años que ha vivido un trauma muy grande. En verano sus padres se marchan de vacaciones y su barco naufraga. Pero sus cuerpos no aparecen. Tres meses después se les da por muertos, a pesar de no haber una prueba material. Marcos se queda al cuidado de su hermana pequeña que tiene 6 años. El mundo entero se le viene encima y, por si fuera poco, se ve en la necesidad de empezar de cero. Marcos juega al rol del bueno dentro del grupo de adolescentes. Es una persona sensata, educada y coherente.


Tras el estreno del primer capítulo tu nombre se ha convertido en uno de los más buscados en internet. ¿Qué te parece que de la noche a la mañana todo el mundo quiera saber de ti?

Yo esa percepción no la tengo aún. La gente no me reconoce por la calle, no estoy notando ese cambio. Lo que ha sido una experiencia nueva ha sido el hecho de haber dejado la Facultad y las clases de teatro y estar currando todos los días. El día del estreno me bombardearon con mensajes y llamadas al móvil, pero poco más. No me ha cambiado la vida radicalmente.


¿Fue dificil marcharte a Madrid?

No, porque yo soy feliz. Cuando suena el despertador por la mañana salto de la cama con una sonrisa. Antes, para ir a la Universidad, me era imposible. Estoy bien en Madrid porque tengo un trabajo, si no lo tuviera tal vez la situación fuese diferente.


¿Soñaste alguna vez con una oportunidad como la que te ha brindado Globomedia?

Nunca había pensado en ésto. Si te digo la verdad, a mí me encanta lo que hago, ya sea grabando una serie como 'El internado' o ensayando en una habitación vacía con mi compañero un texto de teatro que hemos cogido de una biblioteca pública. Disfruto con lo que hago. El otro día Maribel Verdú en una entrevista decía "No tengas prisa por llegar porque cuando llegues no va a haber nadie esperándote". Y es verdad, prefiero no marcarme retos. Intento hacer mi trabajo lo mejor posible, disfrutar con lo que hago.




Entrevista a Ana de Armas!

 

¿Cómo has llegado hasta aquí?

Cuando tenía 16 años me llamaron para el casting de la película 'Una rosa de Francia', de Manuel Gutiérrez Aragón. Luego, cuando vine a Madrid para el preestreno, conocí gente que me aconsejó que empezara a hacer castings. Volví para las pruebas, y a la semana me salió El Internado. Vine para estar unos meses y todavía sigo aquí.

¿Y qué tal es un día de rodaje?

Muy divertido. Madrugamos muchísimo y hay que esperar bastante entre toma y toma –soy muy impaciente–, pero el esfuerzo se ve recompensado por las risas.

Con tanta risa seguro que tienes más de una anécdota...

Pasan cosas constantemente, sobre todo cuando rodamos en exteriores. En el bosque, por ejemplo, a veces se mete un buitre en la secuencia o cosas así.

¿Y algún recuerdo de tu vida?


De pequeña, cuando iba a clase de danza, iba por la calle vestida con el maillot... ¡ahora no lo haría ni loca!

Bueno, ¿y cómo es ‘Carolina’?

Tiene unos sentimientos increíbles, es todo pasión, se enamora fácilmente... También es la más valiente, la que siempre toma la decisión de adentrarse en todas las aventuras misteriosas que ocurren.

¿Algo en común con ella?


¡Qué va! Yo no soy nada valiente, no puedo con la oscuridad. Ahora que vivo sola tengo que dormir con la tele puesta para no escuchar ni un ruido. Pero eso sí, las dos somos muy cariñosas y enamoradizas.

Cine, televisión... ¿Qué has aprendido en este tiempo?

En el cine aprendí a ser lo más profesional posible y a respetar mucho a mis compañeros, a entender todo lo que el director quiere transmitir... Tenía 16 años y, ¿qué no se puede aprender a esa edad? ¡Pues todo!

Y de tus 18, ¿con qué te quedas?

Con el día que los cumplí. Estaba súper enamorada y me fui con mi chico de entonces a la playa. Lo recuerdo como algo increíble.





Entrevista a Luis Merlo!

 

¿Qué depararán los próximos argumentos de la serie?
A estas alturas, que la gente me haya dicho que El internado es un producto televisivo distinto ya es un logro enorme. Eso ya se ha conseguido. Ahora queda lo difícil, el largo recorrido de mantenernos. ¿Cómo? A partir de las emociones y el misterio, dos de los elementos fundamentales de la serie. Después de la muerte del alumno, los personajes se unirán más.

Pero ahora hay mucha más competencia de series en la misma noche. El primer capítulo de esta segunda entrega no tuvo un fuerte arranque...
Yo no formo parte de esa guerra entre cadenas, no dejo de ser más que un elemento pequeño. En teatro yo sé que una persona que decide ir a la función, compra una entrada y va a la taquilla. En televisión no sólo tienes que convencer al público de que
vaya a verte a ti sino que renuncie al mismo tiempo a ver a otros. La audiencia es un misterio. Nosotros estamos haciendo nuestro trabajo con mucho cariño, con muchas ganas. Ya conocemos bien a nuestros personajes, lo suficiente para generar una respuesta.

¿Cómo evolucionará su personaje, Héctor?
Héctor es muy maduro, muy comprometido con su trabajo y con las relaciones. Evoluciona con la lógica de sus características, las de un hombre al
que le gusta tener alguien a quien proteger y que cree que la enseñanza puede hacer un mundo mejor. Yo también creo en ello y eso me da mucha energía para trabajar. Él va a tener que enfrentarse ahora a una relación a dos bandas con María y su pareja, Elsa, que ahora está embarazada. Siempre he interpretado a personajes más inmaduros que yo, exceptuando papeles clásicos, por eso me da mucho gusto meterme en la piel del director del internado.

¿Con qué personaje se encuentra más cómodo,
Mauri (Aquí no hay quien viva) o el de El internado?
Desde luego me siento más próximo a Héctor. No soy un personaje vanidoso. Estoy acostumbrado al teatro, a dejar el personaje en un escenario donde no se pueden repetir las actuaciones, y vivo claramente el presente. Esta es la manera que tengo de encontrar serenidad dentro de esta profesión, vivir aquí y ahora al máximo.

Sigue combinando su actuación teatral en Gorda con la serie, ¿es difícil hacerlo compatible?
Me costaba más esfuerzo cuando me perseguía mi ca
sero para que le pagara el alquiler. Te lo juro. Mi abuelo Ismael decía que éste es el único oficio del mundo en el que uno empezaba siendo soldado raso, llegaba a ser comandante, y volvía a convertirse en soldado raso cuando menos lo esperaba. Si estudias la carrera de Medicina, haces tus prácticas, te conviertes en médico y no tienes que volver a la facultad. Aquí sí, aquí te pones en el pupitre y la gente te examina continuamente. Y es ella la que decide si tu momento ha pasado o le sigues interesando. Por eso me da mucha tranquilidad saber que tengo una empresa teatral con mis hermanos.

El internado lo ven muchos adolescentes. ¿Cómo ve la juventud de hoy?
Ha ganado mucho en sinceridad, libertad, en espontaneidad, pero ha perdido oído. Y yo he escuchado mucho de
sde muy joven para llegar a exponer mi opinión.

¿Y la ficción del momento qué le parece?
Quizá lo que le puedo reprochar al mundo de la ficción televisiva es la cantidad de proyectos que se generan, tantos y tantos. La industria lo demanda, pero al espectador no le da tiempo a asimilarla ni ver tantas. Son demasiadas series y el público no puede atender a doce frentes a la semana. Por eso hay tantos fracasos, que se darían en menor grado que si se produjera de una forma más selectiva.